Reuniones más verdes

18 Dic

En la era de la ‘reunionitis’, un mal que afecta a muchos, y un fenómeno que a veces no se gestiona con la suficiente eficiencia y racionalidad, el binomio nuevas tecnologías-sostenibilidad se hace cada vez más necesario. Si no queremos que la ‘fiebre’ por celebrar encuentros, jornadas, ponencias, o simplemente reuniones corporativas haga que paguemos altas facturas económicas y sobre todo ambientales, ¿por qué no hacer uso de la teleconferencia para evitar desplazamientos o vuelos innesarios?, ¿ por qué no dejar de utilizar toneladas ingentes de papel en grandes eventos y reuniones y optar por soportes digitales, mucho más limpios y que proporcionan una imagen mucho más moderna?. A veces, tomar medidas así de sencillas permiten cifras de ahorro que impresionarían a cualquier empresa.

Si te interesa saber que ya existen compañías que se diferencian en el mercado basándose en estos criterios, o que muchas otras ya ofrecen servicios específicos relacionados con las ‘reuniones verdes’ o green meetings, no te pierdas este artículo.

Green Meetings, el nuevo reto de las empresas

Los llamados Green meetings son congresos, convenciones y programas de incentivos que buscan minimizar el impacto ecológico que generan. Los expertos opinan que esta tendencia es el futuro inmediato y que las empresas que empiecen a ponerla en práctica contarán con una ventaja competitiva que a medio y corto plazo mercado y clientes les gratificarán.

Laura Martín.-

teclas verdes

Y es que incorporar aspectos ambientales en todas las etapas de la organización de reuniones y encuentros es, muchas veces, bien sencillo: sustituir la documentación impresa del congreso por un CD o un pen drive, o usar tecnologías como la videoconferencia para evitar traslados y por tanto emisiones contaminantes, son solo algunas. Y hasta existen ya metodologías desarrolladas para implantarlas en clientes y empresas.

La sostenibilidad de reuniones, eventos, congresos o encuentros implica muchos y muy diversos aspectos: administración y logística, espacios e instalaciones, consumo energético y de agua, movilidad y transporte, gestión de residuos, servicios de restauración y catering, o la difusión y edición de materiales. Y por supuesto, a muchos agentes: promotores y organizadores, proveedores y distribuidores, operadores de transporte o asistentes y participantes.

Desde Event Planner Spain, portal especializado en organización de eventos, explican que la implantación de medidas de protección ambiental en congresos y reuniones “puede aportar un toque especial, además de ahorrar dinero, ser beneficiosas y dar una impresión moderna y altruista de la empresa organizadora”.

A su juicio, las reuniones “verdes” pueden proporcionar a la industria de los eventos “mucho valor añadido, así como reducir costes”. Esta web es un buen ejemplo de que actualmente existen muchos expertos en la materia, incluyendo agencias de organización, hoteles y todo tipo de proveedores, así como certificaciones que ayudan a fomentar las iniciativas y los eventos sostenibles.

Las cifras y algunos ejemplos cercanos avalan estas opiniones. El Palacio de Congresos de Valencia, inaugurado hace ahora catorce años y obra del famoso arquitecto Norman Foster, hizo públicos el pasado mes de julio resultados del año 2012 en materia de ahorros e ingresos derivados de las acciones sostenibles puestas en marcha en la organización de eventos y reuniones, y que ascienden a 1,3 millones de euros, con un impacto económico para la ciudad de más de 750 millones de euros desde su apertura, con la celebración de casi 2.200 eventos y 1,5 millones de asistentes.

Además de su diseño inicial, que potencia la luz natural, el edificio cuenta con un plan global de sostenibilidad que incluye lámparas de bajo consumo y sensores de movimiento, instalación de fibra óptica para la iluminación o la depuración del agua de los estanques.

En 2008 se instaló una cubierta fotovoltaica que ya ha generado más de 1,2 millones de kWh, además de un completo programa de ahorro y eficiencia energética y una reciente mejora del sistema electrónico del control de las instalaciones y la sustitución de dos máquinas de producción para la climatización del edificio, según explica el consejero y director gerente de la entidad, José Salinas. En general, el ahorro estimado derivado de todas las acciones será aproximadamente de más de 1,2 millones de kWh al año, frente al consumo inicial del edificio.

Las compañías hoteleras han empezado también a comprender que ofrecer de forma específica servicios relacionados con los Green meetings a sus clientes y empresas es un nuevo nicho de mercado aún por explotar.

Es el caso de la cadena española NH Hoteles que, bajo el epígrafe Ecomeetings, ofrece desde enero de 2010 un nuevo servicio para la organización de eventos, congresos y convenciones basado en el uso respetuoso de los recursos energéticos y la utilización de productos de bajo impacto ambiental y de comercio justo.

Solo en 2009 las 26.000 salas de reuniones con las que cuenta la cadena hotelera acogieron un total de 235.000 reuniones de clientes, lo que muestra el potencial de mejora del impacto ambiental que supone este volumen.

Casi diez establecimientos de la cadena comenzaron hace dos años a ofrecer la contratación deEcomeetings incluyendo el uso responsable de los sistemas de climatización –con un límite entre 21 grados de máxima en invierno y 26 de mínima en verano–, minimizar el consumo de energía con la utilización de energía limpia, detectores de presencia o el uso de lámparas de bajo consumo, además de la utilización de productos con bajo impacto ambiental.

Esta iniciativa se enmarca en el Plan Medioambiental de NH Hoteles 2008-2012, que, tras cuatro años ha conseguido reducir más del 20% de sus consumos de energía, agua, emisiones de CO2 y generación de residuos. Así, la hotelera ha alcanzado en este periodo un ahorro energético del 22,7%, una reducción del consumo de agua del 27,6%, una disminución de emisiones de CO2 del 40% y una reducción de residuos y reciclaje del 34,2% bajo el lema Wake Up To a Better World (Despierta a un mundo mejor).

Según explica el director de Medio Ambiente e Ingeniería de la compañía, Luis Ortega Cobo,desde la puesta en marcha del plan ambiental en 2008, la huella de carbono de NH se ha reducido en un 40% gracias a proyectos como el servicio de Ecomeetings, a lo que se suma la compra de energía verde en todos los hoteles de España o la Calculadora de huella de carbono.Su inversión ambiental ha superado en estos cuatro años los cuatro millones de euros, de los que un 60% se han invertido en hacer más eficientes sus establecimientos.

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Tendencia internacional

El doctor Simon Woodward, investigador del Centro Internacional de Investigación en Eventos, Turismo y Hostelería de la Universidad Metropolitana de Leeds (Reino Unido), es un reputado experto en la materia y ha publicado numerosos artículos al respecto. Actualmente está llevando a cabo trabajos de investigación en materia de meetings y RSC para la Organización Profesional de Planificadores de Reuniones Independientes Meetings Professional International (MPI).

A su juicio, los profesionales del sector de congresos y reuniones “deben entender que una política de responsabilidad corporativa demuestra credibilidad y fiabilidad ante los clientes y proporciona un punto de diferenciación en el mercado”.

Según sus datos, los motivos de que el sector esté cada vez más interesado por la organización de eventos sostenibles varían y en muchas ocasiones “no tienen que ver con la generación de beneficios”. De hecho, “pocas personas creen que la RSC mejore los resultados finales, pero sí que ayuda a que se les incluyan en las listas de proveedores seleccionados o con preferencia a la hora de la contratación”.

Estos datos, extraídos de una amplia encuesta a más de 1.100 profesionales del sector y entrevistas a más de setenta expertos de todo el mundo, y que aún no ha sido concluido, deja claras algunas tendencias: aún está por producirse el punto de inflexión necesario para que un mayor número de organizaciones comprometidas conviertan su enfoque actual en un compromiso reconocido con acreditaciones estandarizadas.

En este sentido, explica Woodward, la introducción este año de la Norma ISO 20121 sobre sostenibilidad en la gestión de los eventos centrará el debate entre los profesionales del sector, que consideran que “a no ser que el sector en su conjunto se implique de forma más intensa en el cumplimiento de las normas voluntarias, se corre el riesgo de que se tengan que cumplir forzosamente, sobre todo en lo que se refiere a políticas ambientales y sociales”.

“Creo que las generaciones más jóvenes están cada vez más comprometidas con los aspectos sostenibles de la organización de eventos. Simplemente, si no les gusta la forma en la que tratas el medio ambiente y la comunidad a tu alrededor es improbable que quieran trabajar para ti”, añade.

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A nivel internacional existen diversos organismos, como The Green Meeting Industry Council(GMIC), una organización profesional sin ánimo de lucro, que ofrecen ya metodologías reconocidas para aplicar criterios de sostenibilidad en la organización y celebración de eventos y reuniones. GMIC trabaja a través de la educación, el reconocimiento de las mejores prácticas, la promoción de normas internacionales y el apoyo al sector a través de sus integrantes y socios, que supera los 500.

El GMIC proporciona apoyo, educación, recursos, investigación de la industria y liderazgo para fomentar los estándares internacionales relacionados con los principios de sostenibilidad en el sector de la organización de eventos.

Meet Green, con sede en Portland, Oregón (EEUU), trabaja desde 1994 ofreciendo servicios de consultoría sobre sostenibilidad, sesiones educativas y reuniones verdes, así como en la difusión de las ventajas competitivas de este tipo de eventos. La organización cuenta con oficinas en Nueva York, Washington DC, Vancouver (Canadá) y Estocolmo. Sus responsables aseguran que el “próximo paso en el sector serán los virtual meetings, algo que ya consideran una realidad”.

Por su parte, la EPA, la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos, ofrece la guía ¡Es fácil ser verde! –que es posible descargarse en Internet en castellano y de forma gratuita–, para plantear y organizar reuniones y eventos amigables con el medio ambiente. Su objetivo es dejar constancia de las ventajas de este tipo de gestión y contempla todos los aspectos del evento: desde la planificación, al desarrollo, conclusión y evaluación de este.

¿Preparados para un futuro que ya está aquí?

Más allá de las ventajas ambientales o económicas que implica la implantación de la sostenibilidad en la organización de reuniones o eventos, existen circunstancias, que se podrían llamar excepcionales, que demuestran que no solo es necesario, si no imprescindible para las empresas, estar preparado para afrontar este reto.

En abril de 2010, mientras los cielos europeos se colapsaban por las cenizas producidas por la erupción del volcán islandés Eyjafjalla, cientos de reuniones de negocios quedaban suspendidas por la imposibilidad de trasladarse. Centros “neurálgicos” como Bruselas, Londres o Berlín, quedaban “cerrados” por las consecuencias de este fenómeno natural.

Ante las dificultades para celebrar estas reuniones de trabajo, empresas y organismos buscaron una “alternativa” tecnológica. Según datos de British Telecommunications, la demanda de teleconferencias aumentó un 35% tras el comienzo de la erupción del volcán.

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¿Por qué las empresas solo demandan, contratan y utilizan una tecnología tan sencilla en circunstancias excepcionales como este caso? ¿Cuál es la razón para que estas técnicas, aparentemente sencillas, no se generalicen de forma masiva? Desde la empresa Unitronics, especializada en soluciones tecnológicas para la implantación de redes de comunicación empresarial y su gestión remota, explican que la oferta en materia de videoconferencia y telepresencia se ha ampliado mucho en los últimos años y supone una mejora sustancial frente a la tecnología inicial de las reuniones en remoto que solo disponían de audio.

Gracias a las reuniones por videoconferencia se pueden llevar a cabo sesiones de trabajo basadas en la puesta en común de documentos o la toma de decisiones empresariales con mayor rapidez. “El ahorro más obvio es el ahorro en viajes, y por tanto económico, pero el más importante es el ahorro de tiempo, y por supuesto, de deterioro del medio ambiente”, añaden.

La solución más reciente creada por Unitronics es el servicio de Telepresencia Internacional B2B para que las reuniones con otras sedes o con clientes que se encuentren a miles de kilómetros ya no supongan largos desplazamientos.

Se trata de un servicio en modelo de pago por uso que solo requiere llevar a acabo una sencilla solicitud, en la que se indican datos como la fecha, la hora y los puntos de encuentro de la reunión prevista. A partir de ahí, Unitronics se encarga de cubrir todos los pasos. La red de salas del Servicio de Telepresencia Internacional B2B incluye las propias de Unitronics en Madrid, Barcelona y Bilbao, más de cincuenta salas públicas de TATA y trescientas pertenecientes a suspartners. Todas las salas de telepresencia utilizan tecnología inmersiva que proporciona una gran calidad y calidez entre los participantes de la reunión.

Para las empresas con menos recursos económicos o de menor tamaño Unitronics ofreceViewit, otra solución de telepresencia low cost totalmente paquetizada –cabinas desmontables– que mejora radicalmente el servicio de vídeo existente. Únicamente se necesita el espacio físico donde ubicar la solución y Unitronics se encarga de tenerla disponible en un día y medio.

Según datos de esta compañía, está comprobado que el 80% de las reuniones que se mantienen son de tres o menos personas, por lo que esta solución es ideal para cubrir gran parte de las necesidades de la mayoría de los clientes.

El ahorro en cifras

Los desplazamientos al lugar de trabajo, pero sobre todo las reuniones, suponen unos costes cada vez más elevados para las empresas y los trabajadores. Las subidas de los precios de los carburantes y, como consecuencia de ello, del transporte, han disparado el gasto en esta partida para las compañías en más de un 20%, según cifras de la compañía de telecomunicacionesAxiatel.

Según sus datos, soluciones como la videoconferencia y el teletrabajo supondrían una reducción de costes de hasta un 30%, lo que significa que una Pyme podría ahorrar hasta 1.200 euros al año, un ahorro importante, tanto en materia de transporte como de tecnología, pues el usuario solo necesita un ordenador, una conexión a Internet y una webcam.

A su juicio, “tecnologías como la videoconferencia permiten al usuario estar presente en todas partes sin la necesidad de desplazarse, y es un modo de reunión mucho más eficaz en comparación con otros servicios, como la central telefónica o el correo electrónico”.

“Se trata de una tecnología que se adapta tanto a grandes empresas como a Pymes, a comerciales, trabajadores a distancia o a cualquier empresario que quiera rentabilizar su tiempo”, señalan desde Axiatel, que prevé que en el próximo año la utilización por parte de las empresas de estos servicios se pueda multiplicar por diez.

A esto se suma otra ventaja: el importante ahorro para el medio ambiente en materia de emisiones de CO2. Los desplazamientos en coche, tren o avión, no solo son costosos para la empresa, sino también para el entorno: un vuelo de poco más de una hora y media emiten 0,32 toneladas de CO2 por cada viajero, un coste para el medio ambiente que se podría ahorrar con soluciones como la conferencia virtual.

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Datos de mayo de 2012 de la compañía Techno Trends indican que el uso de lo que se denomina Green TIC podría reducir un 15% las emisiones de CO2 previstas para el año 2020 en el mundo, además de suponer un ahorro de costes de unos 600.000 millones de euros en ese año.

En palabras de Eduard Arnau, director comercial de la compañía, “esta reducción del 15% de emisiones contaminantes equivalen a un ahorro de 7.800 millones de toneladas de gases de efecto invernadero.

De esta cantidad, 2.400 millones se reducirían a través del empleo de las llamadas smartgrids (redes inteligentes) para la distribución de energía; 2.300 millones se derivarían de una logística más eficiente; 1.700 millones mediante edificaciones energéticamente eficientes; 970 millones a través del incremento de la telepresencia y videoconferencia y 130 millones derivados de un menor uso de papel.

Arnau señala que “la actual situación económica ya no hace viable un modelo económico que derrocha el dinero en situaciones que se pueden solventar de forma sencilla gracias a las tecnologías de la información y sistemas que permiten importantes ahorros económicos, ambientales y de tiempo, sin contar con el equilibrio de la balanza entre el trabajo y la vida personal y familiar”.

Según sus datos, “solo el año pasado se redujeron 360 millones de toneladas de gases de efecto invernadero gracias al uso de los sistemas de telepresencia y videoconferencia, como consecuencia de la disminución en el número de desplazamientos.

“Los equipos de telepresencia y videoconferencia permiten establecer una reunión con mayor flexibilidad, con pocos minutos de antelación, permite la participación de un mayor número de personas que si la reunión fuese presencial, agiliza la toma de decisiones y evita los desplazamientos innecesarios con la consecuente pérdida de tiempo que esto supone. “En Estados Unidos, por ejemplo, cerca del 25% de la población utiliza el teletrabajo como única forma de trabajo, mientras que en España, apenas alcanzamos el 6%”, concluye.

Por Laura Martín

Más Info: También podéis leer este reportaje aquí.

Bienvenidos a mi blog.

14 Sep

Soy Laura Martín, periodista especializada en todo lo relacionado con el medio ambiente y la responsabilidad social corporativa. Aunque sería más acertado decir, directamente, la sostenibilidad, o el desarrollo sostenible, –como prefiráis–, un término más global que abarca aspectos más allá del cuidado o la protección del entorno o la RSC.

Desde 2005, y debido a los diversos derroteros –todos afortunados– por los que me llevó mi carrera, comencé a cubrir este tipo de temas en el medio de comunicación en el que trabajaba, la agencia de noticias Europa Press, que un año antes, a finales de 2004, decidió apostar por un tema que entonces era totalmente desconocido para el gran — y creo que para el pequeño también– público.

La responsabilidad de las empresas en lo que respecta a la gestión de los recursos naturales, la sociedad en la que opera o sus propios empleados era un tema nuevo para todos y para el que ni siquiera existía un nombre. Entonces empezó a hablarse de RSC, de RC, de RSE –ha habido diferentes etapas en la forma de denominarlo–, pero sólo una para definirlo: es la manera en la que las empresas afrontan los nuevos retos y responsabilidades que le exige la sociedad y el mercado.

La sostenibilidad que deben gestionar ya no es solo económica (algo imprescindible si quieren sobrevivir, obviamente), si no también ambiental, social, interna (empleados), etc. Se trata de gestionar lo ‘tangible’ pero también lo intangible: su imagen, su reputación, su interacción con la competencia, con sus Recursos Humanos, con los recursos de los que hace uso….

Por esta razón, en este blog, al que quiero daros la bienvenida, encontraréis mucho más que simples reportajes sobre medio ambiente, aunque en principio sea un espacio creado con la intención de recopilar los artículos y reportajes que publico en la Sección de Medio Ambiente de la revista especializada  Compromiso Empresarial. Además encontraréis actualidad, novedades curiosas, análisis de la mano de expertos que me ayudan con los temas más técnicos, y algunas veces, simplemente opiniones personales sobre temas que me interesan o me llaman la atención.

También podéis encontrarme en Linked in o seguirme en Twitter (@LauramArribas). Y no olvidéis que todos mis reportajes están en Compromiso Empresarial  y que también podéis seguir a la revista en Twitter (@Compromiso_Empr) o en Facebook.

Y para estrenar este espacio, empezaré por dejaros el reportaje ‘Las otras vidas del vidrio’, por el que en 2011 fui galardonada en la XII Edición de los Premios Periodísticos Ecovidrio en la Categoría de Medios Impresos, y que recibí  de manos de la Directora General de Evaluación Ambiental de la Comunidad de Madrid, Guillermina Yanguas, y del Director General de Ecovidrio, Javier Puig de la Bellacasa.  

Creo que muy poca gente es consciente del grandísimo potencial de reutilización que tiene el vidrio y de todas las vidas en las que puede ‘reencarnarse’ si, como consumidores, depositamos de forma correcta los envases de este material una vez consumidos.

Seguro que os resultará interesante conocer este proceso y las infinitas posibilidades y usos que podemos darle al vidrio una vez que comienza su viaje desde el conocido ‘iglú’ verde.

Las otras vidas del vidrio

El vidrio es el único material que puede ser recuperado en su totalidad. De cada kilogramo de envase de vidrio reciclado se obtiene un kilogramo de nuevos envases. Un kilo de envases de vidrio usado ahorra 1,2 kilogramos de materia prima. Una tonelada de envases usados de este tipo de material formado fundamentalmente por sílices y otras bases ahorra 130 kilogramos de combustible, especialmente fuel. Una vez que el envase ha sido utilizado y depositado para su reciclaje, comienza un proceso que lo convertirá en una botella nueva. Es el círculo “virtuoso” del vidrio. Un proceso que le dota de forma cíclica de nuevas vidas.

Laura Martín.-

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Para que se reciclen todos los envases de vidrio puestos en el mercado debe completarse un circuito compuesto de siete etapas. Es lo que se llama “la cadena del reciclado de vidrio”, que comienza y finaliza en un mismo punto: el depósito de los tarros, los frascos y las botellas, por parte del consumidor responsable, en los contenedores de vidrio (iglúes) instalados en las calles.

Ecovidrio, la asociación encargada de la gestión del reciclado de estos residuos en toda España –y en la que están representados todos los sectores relacionados: envasadores, embotelladores, recuperadores y fabricantes–, destaca a Compromiso Empresarial un aspecto que considera “fundamental”: el consumidor responsable; la pieza clave en la cadena del reciclado de vidrio. “Sin su colaboración, separando en origen y depositando los residuos de envases en los contenedores correspondientes, jamás podría completarse esta cadena”, señalan.

Y es que todos los envases de vidrio recogidos en los iglúes son reciclados, pero si se mezcla el vidrio con el resto de los residuos (porcelana o cerámicas, por ejemplo), se dificulta o imposibilita su reciclado, facilitando la proliferación de los vertederos.

Una vez que los residuos de envases se recogen selectivamente se transportan a la planta de tratamiento y acaban reciclándose al 100%: “Todo el vidrio es aprovechable, sin perder ninguna de sus cualidades”, remarcan desde Ecovidrio.

Actualmente se recicla algo más del 60% del vidrio total que se genera en España, según datos oficiales. De él, el 50% se hace a través de los contenedores verdes, según cálculos de Ecovidrio; el resto se recupera por otros canales, como recogidas en hostelería y en comercios.

En 2010, España aumentó su tasa de contenedores instalados, situándose en un contenedor por cada 274 habitantes, y mejorando así ampliamente la tasa europea, que asciende a un contenedor por cada 500 habitantes. Actualmente, Ecovidrio facilita el reciclado de vidrio a más de 8.000 municipios de España –exactamente al 99,7% de la población–, mediante los 171.446 contenedores distribuidos por toda la geografía nacional.

En las plantas de tratamiento los residuos se limpian de todo aquello que haya podido ser introducido en el iglú y que no sea propiamente vidrio. Luego el vidrio es triturado hasta convertirse en calcín (vidrio seleccionado, limpio y molido). Este tratamiento es un proceso mecánico, en el que no intervienen productos peligrosos.

Es precisamente el calcín el que permite fabricar envases de vidrio exactamente iguales que los originales. Además, el vidrio reciclado exige una menor temperatura de fusión que las materias primas originales (arena, sosa y caliza) y, con ello, en el proceso de fabricación de nuevos envases se consume menos energía.

Además, los envases de vidrio admiten el reciclado tantas veces como sea necesario. Es decir, no hay límites al reciclado de vidrio. Teóricamente, se podría reciclar vidrio indefinidamente, sin necesidad de extraer nuevas materias primas.

Las empresas que envasan o embotellan parte o la totalidad de sus productos en vidrio son las que financian el sistema de recogida selectiva de residuos desarrollado por Ecovidrio. Estas empresas pagan una cantidad estipulada para que se recicle cada envase de vidrio que ponen en el mercado, de manera que cada uno de estos envases va identificado por un símbolo en la etiqueta denominado “punto verde”.

Por su parte, en los establecimientos de venta al público, el consumidor puede reconocer los envases de vidrio que han pagado para su posterior reciclado buscando el punto verde en la etiqueta; un logotipo que asegura que el vidrio, si se deposita en el contenedor correspondiente, entra en el circuito del reciclaje y no contamina.

Anualmente, los ciudadanos españoles consumen millones de productos cuyos envases, por lo general, se tiran a la basura con el resto de los desechos. ”¡Y se pueden reciclar!”, insisten desde Ecovidrio. “Es necesario que los ciudadanos españoles sean conscientes de los beneficios ambientales del reciclado de vidrio. Sus residuos no son basura, no son un desecho, sino una materia perfectamente reciclable”, apuntan.

¿Reciclan los españoles?

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Parece que sí. Según cifras de Ecovidrio, las cifras de reciclado de vidrio se mantuvieron en 2010 a pesar de la caída del consumo. Durante el pasado año, los españoles depositaron en los contenedores de vidrio ubicados en las calles un total de 709,9 millones de kilogramos de envases de vidrio, lo que se traduce en un índice de 15,1 kilogramos de residuos por habitante, un dato muy positivo si tenemos en cuenta el descenso en un 5,7% del consumo de envases de vidrio durante los dos últimos años.

Además del vidrio recogido en contenedores hay que sumar el vidrio procedente de plantas de selección, que asciende a 2.240 toneladas. El total de vidrio gestionado por Ecovidrio en 2010 fue de 712.236 toneladas. En palabras de Javier Puig de la Bellacasa, su director general, “la evolución es buena y nos sentimos orgullosos de los resultados en materia de sensibilización ciudadana”.

“Podemos asegurar que, según nuestros estudios de opinión, el 70% de los españoles recicla vidrio y el 45,4% de los ciudadanos ya considera el reciclado como una tarea doméstica más a realizar en el hogar”, apunta.

El mantenimiento y consolidación de las cifras de reciclado se refleja en la significativa bajada del consumo de envases de vidrio, no solo en 2010, sino también durante los últimos años. Desde 2007 la caída ha sido del 9%, mientras que el reciclado ha seguido una evolución progresiva y estable.

Entre 2005 y 2010 se han colocado 44.291 contenedores más en nuestro país, es decir, un 34% más de puntos de recogida. Ecovidrio se convierte así en un gran “facilitador del reciclaje de vidrio a los ciudadanos”, con el objetivo de “fomentar y ayudar a conseguir el hábito”, concluye Puig de la Bellacasa.

Quiénes reciclan más.

Respecto a las cifras por comunidades autónomas, las que más incrementaron el reciclado de vidrio durante 2010 fueron Asturias, con un 6,8%, seguida de Andalucía y Murcia, que aumentaron cada una un 4% más. Cierra la lista de las más “recicladoras” Baleares, con un 3,6%, Aragón, con un 2,3%, y Canarias, con un 2,2% más.

En cuanto al grado de sensibilización ciudadana, las comunidades autónomas que están más concienciadas con el reciclado de vidrio, según los datos más recientes de Ecovidrio (2010), fueron Baleares, con 27 kilos por habitante, Navarra, con 25,4, País Vasco, con 25,3, Cataluña, con 20,6, y La Rioja, con 20,1 kg/hab.

En este sentido, la mayor parte de la población afirma que recicla vidrio, según un reciente estudio realizado por la empresa Quor para Ecovidrio. Las cifras dicen que casi un 80% de los españoles deposita habitualmente sus envases de vidrio en los contenedores verdes y que han mejorado sus hábitos de reciclado debido al incremento del conocimiento sobre los envases que pueden reciclarse.

El dato negativo es que el 64% de los 2.500 ciudadanos encuestados para este estudio consideró que el sistema de depósito, devolución y retorno es un “negocio” y que no está relacionado con la conservación del medio ambiente.

Pese a ello parece que la sociedad sigue apoyando con entusiasmo el reciclaje de vidrio y cada día deposita sus envases en los respectivos depósitos. Ahora los ciudadanos reciclan con un mayor nivel de formación y de información.

Según Ecovidrio, ha disminuido en un 71% el número de personas que considera que la cerámica y la loza son materiales reciclables y en un 54,4%, las que creen que los platos deben arrojarse en el contenedor verde. Este tipo de materiales deben depositarse en los puntos limpios porque perjudican el correcto funcionamiento de la cadena de reciclaje.

El Sistema de Depósito, Devolución y Retorno (SDDR) de envases es la propuesta alternativa al reciclaje en la nueva Ley de Residuos que aprobó en julio el Gobierno. A través de este sistema, que ya existía hace años en España, los ciudadanos podrían depositar los envases en máquinas instaladas en centros comerciales. En ese momento, se recuperaría el dinero impuesto como fianza con la compra del producto. Los envases recogidos en este tipo de máquinas irían a unas plantas de tratamiento que los prepararía para su posterior reutilización.

Sectores empresariales como el cervecero trabajan codo con codo con Ecovidrio en materia de reciclaje. Es el caso de la Asociación Nacional Empresarial de la Industria Cervecera en España (Cerveceros de España), compuesta en la actualidad por los principales grupos empresariales, con 19 plantas repartidas por el territorio nacional, y que aglutina la práctica totalidad de la producción de cerveza en nuestro país: Grupo Mahou-San Miguel, Heineken España Grupo Damm, entre otros.

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Desde Cerveceros de España, que comercializa cerca de 120 marcas distintas de cerveza, destacan su “constante preocupación por el medio ambiente”, considerándose “pioneros” en la aplicación de sistemas desarrollados para la reducción del impacto de los residuos de envases.

Una muestra de ello es que han mantenido el porcentaje de recuperación del peso total de envases, ya sea por la reutilización o el reciclaje. El total supera el 76%, según datos auditados por Ecovidrio. En 2010 el sector envasó más del 52% de la cerveza vendida en el mercado nacional en envases reutilizables tanto primarios como secundarios.

Aunque prácticamente la totalidad de los envases que este sector pone en el mercado son reciclables, los envases de vidrio son los que más se recuperan, ya que además de los que se reutilizan para el embotellado, se recicla el 60% de los no reutilizables. El sector cervecero recicla además el 83% del papel y cartón que se emplea en los envases de esta bebida y cerca del 72% del metal, según datos de Ecoembes.

El lado ‘fashion’ del vidrio reciclado

Pero más allá del hecho de que de una botella sale otra botella –algo más que conocido por todos los ciudadanos— el reciclaje de vidrio tiene un lado mucho más fashion: La empresa La Mediterránea es un buen ejemplo de los distintos usos que puede darse al vidrio reciclado: esos envases procesados en plantas clasificadoras, separados por colores y triturados hasta quedar convertidos en calcín, son la materia prima con la que esta compañía valenciana crea sus objetos de menaje y decoración desde 1975.

En aquel año 17 trabajadores del sector decidieron asociarse, “convencidos de que la transformación del vidrio reciclado podía ser el comienzo de un gran proyecto”. La empresa ha llegado a consumir 40 toneladas de este calcín (un 20% procedente de los desechos que se producen durante su propia fabricación) por cada día de trabajo, y con ello ha logrado una facturación de 13 millones de euros.

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Esta compañía demuestra que muchas de las “otras vidas” del vidrio tienen que ver con el mundo de la decoración, donde se está convirtiendo en tendencia. La botella de gaseosa, por ejemplo, puede terminar siendo un jarrón de La Mediterránea, que vende fuera de España el 80% de lo que produce (arrancó con sus primeras exportaciones al grupo Habitat ya en 1979) y acumula más de 40 premios de diseño. Usa vidrio extraclaro lo más homogéneo posible “para potenciar la nitidez y el brillo”, según destacan desde la factoría valenciana.

Si esa botella de gaseosa se la bebe un estadounidense y luego la deja donde corresponde, le estará garantizando una nueva vida quizá como panel de IceStone –que fabrica superficies de trabajo con vidrio reciclado y hormigón que se pueden teñir de cualquier color, o como un suelo fabricado por la firma EnviroGlas.

Los tonos cálidos que luce una encimera de la firma americana Vetrazzo vienen de botellas de ámbar (como las de cerveza), y según anuncia en su web, en sus coloristas paneles “cabe tanto el vidrio de envases como el procedente de ventanas, vajillas, copas, parabrisas, cristal de laboratorio, el recuperado de edificios demolidos y hasta de los semáforos fuera de servicio”.

La guipuzcoana Reviglass es una de las compañías pioneras en España en la fabricación de mosaico vítreo, empleado en la decoración de spas, piscinas, instalaciones deportivas, o espacios comerciales.

Según explica Alejandro Otamendi, fundador y gerente de Reviglass, apostaron por el reciclaje a mediados de los ochenta, cuando se hablaba poco o nada de estas cuestiones. “Fue por una razón de costes: era más barato”, aclara. Ahora no lo es tanto porque la demanda, y con ello los precios, han subido al multiplicarse las aplicaciones y nuevos usos de estos residuos.

La compañía Cosentino, creador de las famosas encimeras Silestone, lanzó el año pasado ECO by Cosentino, compuesto en un 75% por materiales reciclados, entre los que destacan la porcelana, el vidrio, los espejos y las cenizas vitrificadas, explica la multinacional andaluza.

Los fabricantes que apuestan por lo ecológico acuden a por materia prima a recicladores como Camacho Recycling, que recoge, transporta, procesa el vidrio y lo transforma en calcín. Esta empresa levantina se divide en dos partes: por un lado está adherido a Ecovidrio y recibe vidrio hueco (el de los envases) procedente de los iglús verdes. Esta parte de su actividad es la que provee, por ejemplo, a La Mediterránea. Y luego, como empresa privada, trata vidrio plano que obtiene de cristalerías, puntos limpios y desguaces de automóviles.

Una vez vertido todo sobre la cinta transportadora, la piedra, porcelana y cerámica (los mayores contaminantes del vidrio) se apartan manualmente. A continuación, el proceso se mecaniza: sistemas de infrarrojos, imanes, aspiradores y una serie de máquinas que realizan una exhaustiva separación.

“Nuestros compradores son cada vez más exigentes”, reconocen desde la empresa. ¿Y el cliente final? Otamendi cree que los consumidores “no son insensibles a la ecología”, pero que a la hora de la verdad, tanto a ellos como a los constructores de piscinas o de pisos les mueve, sobre todo, “el precio”. El reto, en su opinión, consiste en fabricar “productos competitivos”.

Y es que es importante que los ciudadanos se conciencien de que son parte imprescindible en el maravilloso proceso de dar nuevas vidas al vidrio usado. Una vez depositado en el lugar correcto, a este residuo, que es reciclable al 100% y cuantas veces se desee, se le abre un amplio abanico de reencarnaciones.

Por Laura Martín

Más Info: También podéis leer este reportaje aquí.

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